Erase una vez, un joven llamado Orlando que paseaba por su ciudad lleno de ilusiones y vida, que él no sabía que algún día eso no le importaría nada. El muchacho, ese mismo día, se encontró con una señora de cuarenta años que estaba hablando con su mobil y la señora colgó el teléfono y le pidió:
- Perdone joven, ¿Usted me haría un favor?
- Si, claro. ¿Que quiere?
- Le quiero pedir si usted algún día vió...
- Vi, ¿Que, señora?
- Si vió, ¿El futuro antes de haberlo soñado?
- ¡No!, ¡Eso es imposible! Perdoneme si le decepcione, pero el futuro de uno mismo, si se lo ve sin haber soñado... no sé, ¡eso es una locura!
- ¡No, yo lo ví!
- Pero, ¿Me puede decir que es lo que vió, porfavor? Así yo le puedo ayudar mejor.
- ¡Claro!...¡Lo siento joven pero...no puedo!
- Señora porfavor, ¡haga un esfurezo! Sólo le pido eso, que recuerde todo.
- ¡Esta bien! Yo le cuento todo con pelos y señales.
- ¡A si me gusta! Que por lo menos lo intente.
- Yo esta noche, he soñado, que yo estaba en un campo lleno de flores blancas. Y yo estaba muy felíz de estar allá, pero de golpe empeze a soñar que tenía un vestido de boda puesto, ¡Que no era mío! Y que un señor desconozido con mascara blanca estaba al lado del cura diciendo:"Estas muy hermosa". Mi marido actual estaba sentado con el resto de la gente...
- ¿Cuantas personas había?
- No sé... unos 15.000 invitados.
- Siga con el sueño.
- Estaba sentado en primera fila, también había una alfombra de rayas negras y rojas con una flecha indicando a l'altar. En ese altar había el cura, un arco con flores encima de esa persona con quien me casaba y un perro, que era el testimonio de la boda. El perro iba vestido con esmoquín y una flor amarilla en el bolsillo.
- ¿Y usted que hacía?
- Pues yo iba de derecho en el altar con un padre que ni conocía. Y además no me llamaban por mi nombre.
- Y...¿Cómo te llamaban?... ¿Sandra? o ¿Alejandra?
- Me llamaban Maria del Teide de las Dolores armantes Sandras Alejandrías Paisano Coríz... Y yo en realidad me llamo...
- ¿Te llamas Trinidad López Garzúa?
-¡Si! ¿Cómo sabe mi nombre?
- ¡Porque yo era la persona desconocida con quien te ibas a casar! Y el cura me lo dijo.
- ¿El cura te lo dijo? Y... ¿Cómo lo sabía?
- Eso no importa, me dijo.
- ¿Y como es que llevaba mascara usted?
- ¡No se! Puede que eso fuera parte del sueño.
- Puede que si. Una cosa, ¿Usted tiene novia?
- No. Tampoco estoy casado. ¿Por qué?
- ¡No, por nada!
- Y usted, ¿Tiene hijos?
-¡No! Después de 28 años de casada, no tuve hijos.
- ¡Uf.. Suerte!
- ¿Que dijo?
- ¡Nada, que mala suerte! En 28 años sin ningún hijo... ¡Eso es er un inconsiente!
- Bueno... no le de la culpa a él, porque es culpa mía.
- ¿A si? ¿Porque?
- Porque yo... soy una estúpida sabe, yo le dije que quería tener dos hijos y él quería una, pero no hubo manera de ponerse de acuerdo y al final... ¡Pues no tuvimos!
- Pero aún usted puede tener hijos o sino adoptarlos. ¿No pensó ninguna vez en separarse?
- ¡Si, pero... no vale la pena!
- ¿Que él es rico y famoso?
- ¡Nooo! Ni de lejos, es un pobreton que a mis padres les dá pena. Y no quiere que le deje, porque sino... ¡Me matán!
- Tu eres ya mayor, ¿No?
- ¡Si!
- ¿Pues entonces? Lo podes dejar, ¡Ya eres mayor y puedes hacer lo que le dá la gana!
- ¡Si, tienes razón! ¿Yo que hago con ese tipo si no quiere tener descendencia? ¡Lo mejor va ser que me vaya lejos de esa casa, lo antes posible!
- ¡Eso es! Si no tiene dónde alojarse, se puede quedar en mi casa.
- ¡Gracias! Pero no quiero molestar.
- No va a molestar, señora, ya verá como lo vamos a pasar en grande.
(La continuación en el proximo)
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